Nathalia Tórtora

EL UNIVERSO DE LAS LETRAS DIGITALES

Share Button

 

Desde la popularización de Internet, allá por principios de los noventa, han surgido diversas páginas web en las que los usuarios pueden subir sus historias para compartirlas con el resto del mundo. Hemos visto blogs, foros y muchísimas otras comunidades dedicadas a la literatura. Podría expandirme y escribir un libro entero si quisiera abarcar a cada sitio web de esta índole, así que hoy he decidido centrarme en uno de los fenómenos de escritura y lectura online más grandes de los últimos años: Wattpad.

Creo que mi primer contacto con la comunidad fue en el 2012 o 2013. Estaba en la feria del libro de Buenos Aires cuando —literalmente— me tropecé con Wattpad por primera vez. Me choqué con alguien que tenía puesta una remera con el logo de la plataforma online y, por curiosidad, busqué qué era. Probé varios nombres mal escritos: Wasspad, Wettpad, Waptadd y yo qué sé qué más, hasta que llegué a WATTPAD; y que desde que entré, no pude salir. Ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que cerré mi sesión.

Pero, ¿qué es Wattpad? Se trata de una plataforma online para escritura y lectura digital. Los usuarios pueden colocar sus historias (capítulo a capítulo), pueden participar de desafíos y concursos literarios, pueden también leer a otros usuarios y muchísimo más.

¿Qué diferencia a Wattpad de otras plataformas similares? Su diseño y la facilidad de estar conectado desde cualquier dispositivo. Wattpad es una plataforma muy fácil de usar, bien organizada y que posee una aplicación móvil que es 100% funcional y le permite a las personas leer y escribir en todos lados, en cualquier momento. Es un sitio dinámico que permite a los usuarios estar en contacto constante con los administradores y moderadores del sitio, además de brindar actualizaciones periódicas y un sistema de competencia sana con su ranking diario por género literario.

Uno de los aspectos que atraen a muchos escritores es la alta actividad editorial que ronda por la comunidad. Las historias que un usuario sube a Wattpad acumulan votos, lecturas y comentarios en la clara búsqueda de llegar cada vez a más personas. Muchos escritores jóvenes han comenzado su carrera literaria dentro de la plataforma con historias que superaron varios millones de seguidores y captaron la atención de grandes editoriales. Para estos usuarios, Wattpad es la oportunidad que tienen de decirle al mundo “Acá estoy. No me conocen, pero creo que les gustará mi trabajo.”

Existen varias editoriales alrededor del mundo que prestan atención a quienes envían manuscritos que prometen un alto número de ventas aseguradas por parte de los fans digitales de la obra. Así funciona el mercado, aunque este no sea uno de los objetivos primarios de la plataforma. Algunos títulos reconocidos que han tenido origen en Wattpad son: la saga “After”  de Anna Todd (Estados Unidos), “El dije” de Ann Rodd (Argentina), “¿Quién mató a Alex?” de Janeth G. S. (México) y “Mi amor de Wattpad” o “My Wattpad Love” de Ariana Godoy (Venezuela), entre tantos otros libros.

Para algunos escritores —entre los que me cuento a mí misma—, Wattpad es una forma de testear sus obras y obtener cierto feedback sobre el texto. Los lectores dejan sugerencias, marcan errores  y le hacen llegar al autor un punto de vista externo.

La gran mayoría de los usuarios de Wattpad están aún, sin embargo, en su etapa escolar y utilizan esta plataforma como un método de expresión. Hablan de sus problemas, de sus sueños y forjan nuevas amistades. En Wattpad narran sus primeras historias (con todos los errores que pueden tener) y de ahí en adelante, crecen. Mejoran, aprenden y se sumergen en el mundo literario.

Un número importante de usuarios es nada más que lector, en especial en nuestro continente, donde el precio de los libros aumenta cada día y la literatura se convierte poco a poco en un artículo de lujo. Wattpad les permite a los usuarios leer de forma gratuita desde cualquier dispositivo con acceso a internet. Encuentran en la plataforma historias originales, fanfics de sus actores y series preferidas y un sinfín de libros clásicos que forman parte del dominio público.

Wattpad es una comunidad heterogénea en la que escritores con trayectoria comparten el espacio con adolescentes que recién comienzan, donde una novela excelente aparece junto al primer cuento de un niño de trece años, donde los que sueñan con publicar su primera novela se acercan paso a paso a su meta; es un sitio en el que se cultiva el conocimiento, se encuentra un pasatiempo sano y se aprende constantemente.

En Wattpad hay contenido para todos los gustos. Verán desde cuentos infantiles hasta poesía épica. Encontrarán ensayos, biografías y romances juveniles; pasarán por sátiras y recetarios de comida sana, por novelas eróticas, historias de terror y fanfics sobre el tema que se les ocurra. El abanico temático es  casi inabarcable y si uno tiene paciencia, hallará siempre obras de su agrado.

Al principio, esto puede parecer complicado porque solo se mostrará en nuestro inicio lo que es popular, pero a medida que uno se relaciona con otros usuarios, recibe recomendaciones y halla historias que se ajustan a sus intereses personales.

Claro está, con varios millones de usuarios, la comunidad no es perfecta. Muchas veces uno se encuentra con personas agresivas, gente que rompe las reglas, que sube pornografía y difunde odio. El equipo de moderación está en constante movimiento y lucha en contra de estas prácticas para poder llevarles a los lectores y escritores una comunidad en la que puedan desarrollarse y crecer. Un espacio en el que puedan estar cómodos y sentirse parte de una gran familia que, al igual que ellos, ama la literatura.

Wattpad es, entonces, un pequeño universo digital. Tiene sus altibajos y es visitado por toda clase de usuarios. Es una plataforma que abre puertas ilimitadas para que nuestra imaginación vuele hasta donde nosotros la queramos llevar.

Las posibilidades son infinitas.

-Nathalia Tórtora-
@uutopicaa (en Wattpad)

Share Button

Trinchera

Share Button

grieta

casa-partida-a-la-mitadCortaron la casa al medio. Se quedaron con un pedazo para cada uno, compartiendo únicamente el baño y la puerta principal. De un lado quedaron el patio, la cocina, dos piezas y el lavadero; del otro lado quedaron el living, la pieza más grande y la oficina. A lo largo de la división cavaron una trinchera unida por un pequeño puente de madera para que los niños pudieran ir de un lado al otro sin problemas.

A los pequeños les dieron pasaportes que consistían de un anotador negro con su nombre, una foto y las firmas aduaneras cada vez que cruzaban de un lado al otro.

La trinchera era cada día más profunda, sumándole artefactos de seguridad cuando el sueldo les alcanzaba. Crearon dos banderas, una blanca y una negra, que colgaron en sus respectivas mitades. También pintaron las paredes con sus nuevos colores y pusieron por escrito una serie de normas que debían respetarse en su mitad.

Con el tiempo, un muro reemplazó a la trinchera y los chicos ya no pudieron cruzar; debieron elegir de qué lado quedarse. Finalmente, decidieron marcharse. Estaban hartos de la situación.

Con las valijas ya hechas, los hijos se detuvieron en territorio neutral, delante de la puerta. Tocaron el timbre de su propia casa, atrayendo así a sus padres. Era la primera vez en diez años que se erguían uno junto al otro. Ambos adultos, expectantes. En una tregua forzada, lucían con orgullo los colores de su ideología y miraban con desdén al otro, como si les asqueara ver el color contrario. No se saludaron, tampoco se dirigieron palabras de odio. Simplemente clavaron su mirada en los jóvenes que finalmente habían tomado una decisión.

El padre estaba convencido que sus hijos escogerían el lado negro, pero la madre no dudaba ni por un segundo que los pequeños preferirían el blanco. Ambos consideraban que su influencia había sido mayor. La obsesión con sus ideales nublaba la realidad que se encontraba frente a sus ojos. Los extremos les impedían ver con claridad; entre la profunda oscuridad del negro en la que no se distinguían siquiera siluetas y el brillo cegador del blanco que desdibujaba el entorno.

Los chicos, en cambio, vestían de gris. Estaban hartos de las peleas, hartos verse forzados a escoger uno u otro extremo. Además, se querían mucho. Eran hermanos. Un dúo realmente unido y, aunque pensaran diferente, preferían no tener que estar uno de cada lado, separados por un muro.

Sin importar si se inclinaban por el blanco o el negro, los hijos no cometerían el mismo error que sus padres; no pondrían sus diferentes opiniones por encima de la familia y el cariño que sentían el uno por el otro.

El mayor prefería el negro, aunque el menor se inclinaba más por el blanco. A veces se vestían con el color que los diferenciaba, pero a ninguno de los dos le molestaba la elección del otro. Uno era de Boca y el otro de River, y miraban los partidos juntos. El mayor era ateo y el menor iba a misa todos los domingos. No importaba, eran hermanos y eso era lo primordial. Se querían y respetaban los colores que el otro llevaba como bandera. No compartían gustos ni opiniones, ni siquiera a la hora de elegir el sabor de un helado. El mayor tomaba mate amargo y el menor le ponía azúcar, y así con todo.

Se marcharon en mitad de la guerra, desertaron. Y observaron desde la vereda de enfrente como la casa se caía a pedazos; sus padres destruían las diferencias en vez de utilizarlas como cimiento para una construcción equilibrada.

De la mano se marcharon. Eran dos hermanos que comprendían que el respeto era más importante que las opiniones. Un dúo unido que aprendía constantemente de las elecciones que el otro realizaba.

No quedaron ni los cimientos de la casa en la que crecieron. Tampoco pudieron salvar fotos de la familia entera. Las pocas que había, estaban cortadas al medio, y aunque las pegaron y remendaron, ya no era lo mismo. La trinchera había separado más que dos ideologías, también había arrasado con aquello que siempre debería haber estado unido, la familia.

Historia registrada en SafeCreative, con número de identificación 1604087186597

Leé más textos de Nathalia en su WEB OFICIAL o en su BLOG

Share Button

Distintas formas de organizar tus libros

Share Button

grieta

Con el paso de los años, los lectores vamos acumulando libros de diferentes géneros y estilos. Algunos conservan solo sus preferidos, otros apilan adquisiciones que jamás leerán; pero sin importar qué cantidad de títulos tengan, cada tanto nos vemos en la necesidad de organizarlos; quizás porque nos mudamos, tal vez porque compramos un nuevo librero o simplemente por aburrimiento.

biblioteca11

Cuando llega el día en el que por uno u otro motivo vamos a organizar los libros, surge la pregunta, ¿CÓMO? Existen opciones prácticas y estéticas, dependiendo de las preferencias personales.

Hace poco, yo tuve que organizar mi propia biblioteca y no estaba segura de qué estilo utilizar, por lo que recurrí a internet. Pregunté en blogs y foros, busqué consejos y opciones. La variedad de estilos de organización que encontré fue sorprendente, y si bien algunos me parecieron ridículos, sé que le funcionan bien a un par de lectores.

Supuse también que no soy la única persona en esta situación, por lo que decidí compilar los resultados de mi búsqueda.

Organización práctica

Algunos lectores prefieren el clásico orden Alfabético, sin importar la trama o el autor; esto es muy utilizado en colecciones numerosas porque facilita encontrar los títulos cuando necesitamos consultarlos.

Otros escogen la división por autor, más allá de que un mismo escritor pueda tener textos en diversos géneros, y dentro de cada autor, una subdivisión alfabética o cronológica.

A veces nos encontramos también con personas que utilizan el confiable sistema numérico que podemos observar en bibliotecas alrededor del mundo. Esto requiere muchísimo trabajo y constante mantención tanto en el orden como añadiendo nuevos ejemplares a la base de datos numérica (en papel o digital). En este sistema, se la asigna un número a cada libro, ingresándolo en la base de datos y marcando el ejemplar con un sello, a mano o con etiquetas que sean visibles en el lomo.

DSCN4130En algunos países está de moda el estilo de las siete tramas básicas de Christopher Brooker, pero a muchas personas les resulta insuficiente dividir sus títulos en siete clases. Existen numerosos lectores que usan variaciones de este sistema en el que dividen sus estanterías por género o trama central, sin seguir una guía básica sino su consideración personal. Este tipo de organización es el más utilizado en librerías y editoriales. Este es el método que yo he escogido para mi biblioteca, acomodando los títulos por temática y luego, por autor.

En algunas casas en las que la familia completa lee, las bibliotecas están organizadas por lector, dejando los libros infantiles en los estantes bajos y separando cada sector dependiendo de quién es dueño de los libros.

 

Organización estética

craftzinebooksbycolorEn los últimos años, muchos jóvenes han optado por la opción “arcoíris”, en la que organizan los libros por el color de sus lomos, a veces incluso creando figuras y siluetas entre los estantes. Esto se ve GENIAL, pero es complicado encontrar los títulos y además es impráctico para aquellos que gustan de coleccionar libros de décadas pasadas que no se destacan por sus colores brillantes.

Algunas personas acomodan sus libros por tamaño, permitiéndoles así tener estantes de distinta altura y espesor. A simple vista, las bibliotecas de este estilo se ven organizadas, pero tanto las temáticas como los autores están mezclados, dificultando encontrar los títulos.

Otras opciones

En internet nos encontramos a veces con lectores que escogen ordenar sus estanterías dependiendo de cuándo leyeron el libro, colocando los más recientes a la derecha de los más antiguos. Así pueden ver claramente su evolución lectora, pero es complicado encontrar los títulos (y más aún, mantenerlos en orden). En una colección pequeña, es más sencillo de mantener.

Los coleccionistas de lujo y amateurs escogen muchas veces acomodar sus libros por valor económico, separando así las ediciones autografiadas de las “primeras ediciones” o las “ediciones especiales”, sin importar el autor.

estanteria-librero-en-casa-libreria-javierUn estilo poco común, pero que algunos lectores utilizan, es el sentimental, colocando libros que son importantes para ellos en espacios destacados; ya sean regalos o recomendaciones, o simplemente sus lecturas preferidas.

También es común encontrar personas que ordenan sus libros como venga, es decir, en cualquier espacio que encuentren en la biblioteca. Esto es común en hogares de lectores con poco espacio y muchos títulos.

Algunas casas tienen los libros acomodados en distintas habitaciones, recetarios en la cocina, libros de estudio en las habitaciones, literatura general en el living y algún que otro volumen destacado en los pasillos.

libros-en-cajasUna lectora me dijo también que ella separa los libros por editorial; aunque este es un sistema que no funciona para aquellos lectores con grandes colecciones o mala memoria.

Pero si no tienen espacio o estanterías, siempre pueden crear su propio estilo, apilado en el suelo, en cajas con etiquetas o cómo les sea conveniente.

Ustedes, ¿cómo organizan sus libros?

Share Button

Puntos culturales #1 – Oakwood Cemetery en NY

Share Button

grieta

www.uutopicaa.com

logo

Siempre he sentido cierta fascinación por los cementerios históricos. Quizás sea la curiosidad del reencuentro con el pasado, o tal vez la fascinación ante las obras de arte que se alzan en honor a nuestros ancestros.

Esta curiosidad me ha llevado a recorrer numerosos sitios funerarios e investigar sobre simbología y estilos típicos de ciertas épocas.

Oakwood Cemetery NY (37)En esta ocasión, vengo a hablarles de Oakwood Cemetery en Troy, Nueva York (cerca de mi casa). Había oído hablar en varias ocasiones sobre el sitio. Muchos adolescentes cuentan historias sobre fenómenos paranormales que allí suceden e incluso se encuentra en el listado de los sitios más embrujados de los Estados Unidos.

Pero más allá de leyendas y supersticiones, el fin de semana pasado me decidí a recorrer el lugar. Permítanme contarles un poco sobre la visita.

Oakwood Cemetery NY (10)

Oakwood ocupa más de 15.300 metros cuadrados. Se creó en 1848 cuando el cementerio de New England ya no tuvo cupos para nuevos residentes ilustres. Durante el siglo pasado, ha crecido enormemente, añadiéndose lagos artificiales, puentes y secciones florales. Además, cuenta con 2 capillas, un crematorio, 24 mausoleos y más de 60mil tumbas; sus caminos recorren alrededor de 47 kilómetros entre curvas, idas y venidas.Oakwood Cemetery NY (36)

 Entre los personajes más famosos, nos encontramos, por ejemplo, con la lápida de “Tio Sam”, símbolo de la política estadounidense de la década de 1920. También podemos cruzarnos con héroes de la guerra civil, políticos y miembros de las familias más antiguas del estado. Digo que podemos toparnos con las tumbas porque la inmensidad del cementerio lo convierten en un laberinto de pasto y piedra en el que uno se pierde con facilidad.

Oakwood Cemetery NY (4)

Oakwood se sitúa en la cima de una colina junto al río Hudson y posee tres entradas. La principal es la que se encuentra en la avenida con el mismo nombre.

Al tomar este ingreso, los visitantes quedan maravillados anOakwood Cemetery NY (19)te el crematorio de piedra que se alza como un gigante entre pequeños arbustos y frente a una laguna, dándole la bienvenida a vehículos y transéuntes. Más allá del edificio, el camino se divide en tres secciones que se alejan poco a poco para poder recorrer las distintas partes del cementerio.

El paisaje es ecléctico, mezclando pequeñas lápidas con enormes mausoleos; estatuas y monumentos. No importa hacia qué lado miren, se encontrarán con maravillas de la escultura.

Pueden pasar toda la tarde allí sin recorrer siquiera la mitad del terreno.

Los locales utilizan el cementerio como un parque de recreación. En mi visita me he topado con jóvenes trotando y practicando con telas colgadas de los árboles; con parejas paseando a sus perros y chicos disfrutando de picnics bajo el sol; incluso con familias pescando en los lagos artificiales o adolescentes intentando atrapar Pokemons con sus celulares.

IMG_2016-07-10-15365575

Oakwood Cemetery NY (22)

Es un sitio preciado por fotógrafos de la zona y hasta se utiliza para books de fotografías de casamientos. En los hoteles se venden postales con imágenes de Oakwood porque es un símbolo de la zona y posee escultura de los más importantes artistas de Nueva York.

Es, irónicamente, el cementerio más lleno de vida con el que me he topado hasta el momento.

Si en algún momento tienen la oportunidad de viajar a Nueva York; pueden tomar el tren que sale de Penn Station hacia Albany y visitar Oakwood.

Share Button

El geriátrico

Share Button

grieta

—Susana, te digo que ese tipo es un monstruo. Me mandó a matar, quiere asesinarme

—Basta, mamá —respondió la mujer, cansada de oír esas historias—. ¿Vos escuchás lo que me acabás de decir? ¿Qué carajo le importa al presidente si vos no sos de su partido? ¿Cómo te va a mandar a matar si no sabe quién sos?

—Te digo que ese hijo de puta me quiere muerta. Si hasta mandó dos nuevas enfermeras al hogar para que me envenenen —insistió María Rosa.

—Mamá, escuchame. Nadie quiere matarte, y mucho menos el presidente; no se va a tomar el tiempo de ir a matar a cada persona que le cae mal. Además no te conoce, dudo que le preocupe una pobre jubilada.

—Te digo que me quiere matar, tiene rencor porque tu padre era militante de la oposición.  Vos también tené cuidado, Susy, que seguro va por vos apenas  termine conmigo.

—Me tenés cansada con esa historia. Te digo que nadie quiere matarte. —Susana golpeó la mesa y volcó sobre el mantel lo poco que le quedaba de té—. ¿Ves, mamá? Mirá qué nerviosa me pusiste.

—No puedo volver al geriátrico, me van a matar. Yo lo sé. Hasta me lo confirmó la Pochi, ella vio cuando ponían algo raro en mi puré. Por eso no lo comí.

—Ma, la Pochi está más loca que una cabra —se quejó Susana, sin medir sus palabras—. Los hijos la dejaron en el geriátrico porque se levantaba a la madrugada y empezaba a gritar que los marcianos le habían secuestrado al perro.

—Pero el perro no está.

—Porque se les escapó, mamá, por favor. No digás pavadas.

—Susy, vos no entendés porque no viste a las enfermeras nuevas. Son casi iguales, como robots. Y cuando se miran, se hablan. No como te hablo yo a vos, con la boca. Ellas se hablan con la cabeza, con la mente. Se miran y se ríen cuando me ven, es porque están planeando envenenarme. Yo allá no vuelvo.

—Sí mamá, vas a volver porque en casa nunca hay nadie para poder cuidarte. Además, en el geriátrico tenés amigos, te ayudan con tus cosas, juegan al bingo, cantan tango. Todo eso en mi casa no lo podrías hacer —explicó.

Susana le clavó la mirada a su madre. La anciana la observaba. A ella le dolía ver cuánto había envejecido en los últimos años. Ya no se teñía el pelo de rubio como antes, ahora lo dejaba blanco, siempre en un rodete. La recordaba treinta años más joven, con sus zapatos de taco aguja y más maquillada que un payaso. María Rosa parecía ahora otra persona. Incontables arrugas surcaban su rostro y sus manos temblaban cuando agarraba la taza de té. Susana quería mucho a su madre; pero al igual que tantos porteños,  no tenía tiempo de cuidarla. Entre el trabajo y las actividades de sus hijos, apenas si pisaba su casa para dormir. Y María Rosa necesitaba que la cuidaran, que la obligaran a tomar sus remedios y que la ayudaran a levantarse cada vez que se sentaba. Con su marido, Susana había pensado en contratar a una enfermera a domicilio, pero el país estaba tan jodido que no se atrevieron a meter a una extraña en su casa todo el día, con su madre ya anciana.

La única solución posible fue el geriátrico. No era uno de esos casones viejos que se venían abajo. Susana se había esmerado en conseguir el mejor sitio posible; un lugar con actividades constantes donde su madre pudiese sentirse a gusto. Era caro, pero quería lo mejor para María Rosa.

—Susana, ellas saben que te estoy contando esto. Cuando llegue, me van a escuchar lo que pienso y ahí me matan. No puedo volver —insistió la anciana.

—Hagamos un trato —dijo la hija, fingiendo que pensaba—. Hoy vas a volver. No pensés mucho en lo que me contaste. Andate a dormir directamente. Yo voy a buscar otro geriátrico. Apenas encuentre uno, te mudás —sonrió— ¿Podés resistir un par de días, mamá?

—Si hago de cuenta que estoy enferma y me la paso durmiendo, capaz —contestó María Rosa.

—Entonces, ahora te llevo de vuelta, y te llamo todos los días para asegurarme que estés bien. —En el fondo, Susana esperaba que su madre se olvidara del asunto en un par de días.

—Bueno, pero mirá a las arpías esas cuando me dejés. Quiero que las veas a los ojos. Te vas a dar cuenta enseguida que no son personas comunes. Tienen algo raro.

Terminaron de merendar y subieron al auto. No hablaron demasiado en el camino. Entraron juntas al geriátrico y se dirigieron directamente a la habitación de María Rosa. Allí se despidieron.

Antes de salir, Susana pasó por la recepción y habló con las dos chicas nuevas, unas muchachas de veintitantos años que eran  muy buenas amigas. Les contó lo que su madre había dicho y les pidió que intentaran ignorarla y evitarla hasta que se le fuera la idea de la cabeza. Ellas respondieron amablemente y le dijeron que no tenía nada de qué preocuparse.

El remordimiento empezó a carcomerle la cabeza ni bien dobló en la esquina. Le había prometido a María Rosa guardar silencio sobre lo ocurrido, pero temía que su madre intentara lastimar a las chicas si pensaba que la estaban envenenando.

Cuando llegó a su casa, le contó la historia a su marido. El hombre río ante la ridícula idea de personas que se hablan con la mente y que trabajan  para el presidente, dijo que sería una buena idea para una de esas películas raras de Hollywood.

Pero incluso durante la cena, Susana no podía dejar de pensar que había traicionado la confianza de su madre. Y antes de acostarse, decidió sacar un turno para que su madre viera al psicólogo y avisar en el geriátrico que la semana siguiente iría a buscar a María Rosa de nuevo. Su madre confiaba en los médicos, así posiblemente consiguieran convencerla de que los marcianos no roban perros y la gente no se habla por la mente.

Marcó el número. La atendió el enfermero que cubría el turno noche.

—¿De qué habla? —preguntó el hombre—. Acá no hay ninguna mujer llamada María Rosa.

Las madres siempre tienen la razón.

Leé más cuentos de Nathalia en su blog

Share Button
© 2016 Frontier Theme